Clases 'prépas': ¿meritocracia o privilegio de clase?

Artikel veröffentlicht am 20. Februar 2015
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El destino de las clases 'prépas' está estrechamente ligado al de las «Grandes Escuelas» que, datos en mano, garantizan una formación de alto nivel a las futuras clases dirigentes del Hexágono. No obstante, este dispositivo es a menudo criticado como uno de los factores agravantes de las discriminaciones sociales y territoriales presentes en el sistema educativo y en la sociedad francesa.

La estrategia educativa del choque

«La posición de las HEC (Escuelas de Estudios Comerciales Superiores) consiste, por el momento, en considerar que el hecho de seleccionar al 75% de nuestros estudiantes entre los alumnos  de las CPGE (Clases Preparatorias a las Grandes Escuelas) responde perfectamente a nuestras exigencias. Este sistema nos permite ofrecer a las empresas perfiles que, además de competencia y de potencial intelectual, disponen de cualidades humanas, valentía, tenacidad y la capacidad necesaria para afrontar los riesgos y soportar el estrés. La formación intelectual inicial dispensada por las clases prépas (CPGE) resulta fundamental. El deber de la Escuela es desarrollar el conjunto de las competencias exigidas», afirmaba en el año 2003 Michel Raimbault, el entonces director de las HEC, durante el seminario de la UPS (Unión de Profesores de Clases Especiales).

Trabajo duro, calificaciones bajas, estrés, optimización del tiempo y una buena dosis de “corporativismo” son desde siempre el pan nuestro de cada día de los jóvenes estudiantes de las prépas, que se forman siendo fieles a un espíritu de "sacrificio" para acometer el gran salto hacia la excelencia de la enseñanza dispensada por las «Grandes Escuelas»: una suerte, basada en un principio de tipo meritocrático, que estaría reservada a los mejores.

Como afirma claramente Marc Even, presidente de la APPLS (Asociación de Profesores de premières y Letras Superiores), las clases prépas, en cuanto estructura que sirve de puente entre la educación secundaria y la educación superior, «se encargan de la formación de los altos ejecutivos del sector público y privado que la nación (francesa) necesita». No se puede decir más claro.

Muriel Darmon, socióloga del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNRS, por sus siglas en francés) y autora del libro Classes préparatoires, la fabrique d'une jeunesse dominante [Ediciones La Découverte, 2013], pone de relieve la «estrategia educativa del choque» a la que son sometidos los futuros ejecutivos franceses. Esta pretendería establecer una verdadera solución de continuidad con el sistema escolar precedente, todo ello para forjar el espíritu de la clase  dirigente del futuro.

Recordados por algunos como unos "años terribles" y por otros como el periodo más "intenso y enriquecedor" de su vida, los años de las clases prépas marcan a los estudiantes de las nuevas generaciones forjándoles el carácter, ofreciéndoles los instrumentos intelectuales de la excelencia y favoreciendo la creación de una red de relaciones indispensabile para su futuro profesional. Que sean años terribles o inolvidables, que se trate de un choque o de un rito iniciático, poco importa: una vez superados, los años de prépas garantizan la inserción socioprofesional de las élites francesas. Pero... ¿cuál es el perfil de un estudiante de prépas?

Las cifras

Tras acabar los estudios en el instituto, las Grandes Escuelas son elegidas por el 8% de los estudiantes franceses. Según muestran las estadísticas, los hijos de ejecutivos y de profesionales liberales representan el 60% de los alumnos de la Gran Escuela de Ingeniería y el 68% de la Gran Escuela de Comercio. Solo el 11% corresponde a hijos de obreros y empleados, categorías que abarcan la mitad de la población activa en Francia.

Además, el número de estudiantes pertenecientes a las clases populares que asisten hoy en día a las clases preparatorias es menor que en los años 50. Todo lo contrario a lo que ocurre en el sistema universitario, que se ha democratizado progresivamente. Es importante señalar también que un estudiante que asiste a las clases prépas  le cuesta al Estado francés una media de 14 000 euros frente a los 9 000 que le cuesta un estudiante universitario.

Para entender estos datos, que parecen poner de relieve un crecimiento alarmante de las desigualdades así como una fractura evidente dentro del sistema educativo francés, hay que tener en cuenta la debilidad de la universidad en Francia. Suprimidas en 1792 y reinstauradas en 1899, las universidades del Hexágono se encuentran hoy en día en una situación más que delicada dado el estado de empeoramiento progresivo de las estructuras existentes y la escasez de fondos públicos destinados a su mantenimiento y desarrollo.

Regularmente denunciada, seríala falta  de una visión global del sistema educativo superior francés la que produciría un desequilibrio flagrante entre universidad y Grandes Escuelas hasta el punto de que, como confirman las estadísticas, la inserción profesional al término del ciclo de estudios solo estaría asegurada al terminar dicho ciclo. Tales disparidades se pusieron en evidencia en el informe PISA (siglas del inglés Programme for International Student Assessment) realizado por la OCDE para evaluar el nivel de los estudiantes, nivel que en el caso de Francia se sitúa entre los peores a nivel europeo en términos de equidad del sistema escolar.

¿Hacia una reforma?

Si admitimos que la eficacia de las clases prépas garantiza a Francia una formación de excelencia para sus futuras élites, ¿cómo justificar su legitimidad frente a la de las estadísticas que hacen emerger las disparidades socioculturales producto de este sistema? El debate está abierto y son muchos los puntos débiles del sistema de las prépas, nacido paradójicamente de los ideales republicano y meritocrático que permitieron, por primera vez, la democratización del acceso a la excelencia educativa representada por las Escuelas Especiales primero y por las Grandes Escuelas después.

Discriminación social e imposición tácita del "corporativismo" son los argumentos principales de quienes denuncian en voz alta la naturaleza elitista, por no decir clasista, del sistema de las prépas. Esta última estaría, entre otras causas, en el origen de una inevitable tendencia al "formateado" de las élites francesas. «Una de las características más evidentes de la selección llevada a cabo por las clases preparatorias es que, a pesar de todos los esfuerzos realizados, sigue estando socialmente connotada», sostiene Yves Dutercq, profesor de sociología de la Universidad de Nantes.

En este contexto, algunas instancias de la sociedad francesa defienden la necesidad de reformar el sistema educativo en aras de la igualdad de oportunidades y de una mayor uniformidad. Mientras tanto, son numerosas las medidas que se barajan para una posible y próxima reforma de las CPGE. Dado que actualmente no expiden ningún diploma, algunos proponen integrar las clases prépas en las Grandes Escuelas; otros, equipararlas a un primer ciclo universitario y luego dar a los estudiantes la posibilidad de elegir entre proseguir o no sus estudios en una Gran Escuela.

Impartidas en los institutos, las CPGE son siempre gratuitas, en respeto al principio de "el saber no se compra". Actualmente, algunos reclaman la implantación de una tasa de inscripción que daría derecho a la posibilidad de acceder a una beca de estudios –equiparándolas así al sistema universitario– poniendo como excusa, entre otras cosas, el privilegiado estatus social de la mayoría de los estudiantes inscritos.

Independientemente de la decisión tomada, el debate en curso pone sobre la mesa la variada problemática de un sistema educativo caracterizado por la disparidad, en el que los orígines socioculturales pesan sobre el éxito escolar y profesional del estudiante. Elitismo, meritocracia o simple excelencia, las clases preparatorias continuarían así jugando un papel decisivo en el proceso de selección y formación de la clase dirigente francesa en detrimento de la democratización del conjunto del sistema educativo y de la cohesión social de la Nación.

Clicar aquí para leer la primera parte de nuestra serie sobre las clases prépas en Francia.